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Datos

Entras a un edificio grande de viviendas, hucha en mano, a pedir fondos para lo que sea...

En unos pisos parece que no hay nadie.

En otros sí, pero, con la puerta cerrada, te dicen que no, que no les interesa.

En otros te abren, pero, en cuanto empiezas a decirles que... te dan con la puerta en las narices.

En otros te abren y te escuchan amablemente, pero no te donan nada.

En otros te escuchan y te aseguran que quizá a la próxima...

En otros... ¡hurra!, finalmente te hacen un pequeño donativo.

En otros te hacen... ¡un buen donativo!

En otros te hacen un donativo importante. Y hasta te invitan a pasar y te ofrecen un café.

En otros (pocos) te hacen el donativo, te invitan a tomar café y te piden que la próxima vez que pases por el edificio, no te olvides de hacerles una visita, que te volverán a donar...


Y tú sales del edificio y cuentas los donativos que has recibido y el importe total de los mismos.

Y nada más.

Ni quien no estaba, ni quien te abrió, ni quien te donó, ni quien te donó e invitó, ni quien...

Porque no tienes tiempo. O por lo que sea...


Al mes siguiente o así, vuelves al mismo edificio. A pedir fondos para lo que sea...

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